5. Métodos de empaquetado y cierre
Como se reseñó anteriormente, lo ideal es tener una cuarta parte del contenedor con agua y el resto con oxígeno, aunque podemos modificar estos valores en detrimento del Oxígeno a costa de la duración del viaje, es decir, cuanto menos dure el viaje, menos espacio para el Oxígeno requiere el contendor (sobrando más espacio para el agua; esto cobra sentido cuando empleamos vasos para el transporte en mano, que implican utilizar la mitad o las tres cuartas partes del contenedor para proporcionar agua suficiente a cada ejemplar.).
Respecto a los métodos de cierre, me saltaré explicar los métodos para garrafas, botellas, tapers y otros contadores provistos de su propio cierre hermético (la tapa), para centrarnos en los vasos y las bolsas.
* Cierre de bolsas de transporte:
El cierre de las bolsas requiere un poco de maña y práctica, pero no una gran pericia. Necesitamos la bolsa de transporte preparada para cerrar (con agua, tratamientos y peces) y una goma elástica (aros de caucho).
1) Sujetamos la bolsa, dejando la abertura de ésta lo más desplegada posible, para poder cerrar atrapando el máximo volumen de aire posible (en caso de suministrar Oxígeno puro por medio de una manguera de suministro, habrá que introducir la manguera en la bolsa, enrollar el cierre de ésta alrededor del tubo para evitar pérdidas de Oxígeno, una vez llena la bolsa, retiramos la manguera de abastecimiento de Oxígeno mientras atrapamos el cierre de la bolsa, impidiendo la salida del Oxígeno. Pasar al punto 3).
2) Con la otra mano, atrapamos el contorno de la bolsa con un movimiento firme para cerrarla herméticamente.
3) Una vez atrapado el contorno de la bolsa, cerrándola, damos 2 o 3 vueltas lentas a la bolsa sin mover la mano que hace el cierre.
4) Manteniendo la mano en el cierre y manteniendo el cierre enrollado, proporcionamos una forma sólida en la bolsa para evitar deformaciones que queden sin aire y atrapen a los peces en el interior.
5) Abrimos la goma elástica, colocando el dedo índice en un extremo y el dedo gordo en el otro (de la mano que nos queda libre).
6) Pasamos la goma alrededor del cierre enrollado de la bolsa, dejando un extremo de la goma por cada lado.
7) Atrapamos uno de los extremos, lo pasamos por dentro del otro extremo de dicha goma.
8 ) Continuamos cerrando la bolsa con giros en la goma.
9) Para finalizar el cierre, doblamos el sobrante del cierre de la bolsa sobre las vueltas de cierre realizadas y lo atrapamos con la última vuelta de la goma.
* Cierre de vasos de transporte:
Cuando criamos Bettas, los vasos son una opción bastante aceptable para el mantenimiento durante unos meses y el trasporte en mano (sin transportista). Para cerrar herméticamente un vaso y poder transportarlo con seguridad, necesitaremos un trozo de film transparente o un plástico, además de una goma elástica.
1) Extendemos el plástico sobre la parte superior del vaso, de modo que sobre plástico por todo el contorno.
2) Extendemos hacia abajo el plastico sobrante, rodeando el contorno del vaso lo más pegado posible.
3) Colocamos la goma elástica sobre el sobrante de plástico, si hace falta con 2 vueltas, para aprisionar el plástico contra el vaso.
4) El resultado es un cierre hermético en toda regla.
Respecto a los métodos de empaquetado, resaltaré los 3 casos de mayor interés (en mi opinión): doble bolsa de transporte, doble vaso de transporte y caja de transporte de contendores.
· Doble bolsa de transporte:
Es un método sencillo, muy común en los transportes que no se hacen en mano o que entrañan algún riesgo de fisura en el contenedor. Se trata simplemente de colocar la bolsa de transporte de peces dentro de otra bolsa similar de idénticas dimensiones, con el único fin de aumentar su resistencia a roturas externas durante el viaje.
· Doble vaso de transporte:
Sigue el mismo principio de la doble bolsa de transporte, si bien colocamos un vaso dentro de otro para aumentar su resistencia al exterior y en caso de pasar por alto alguna fisura en el vaso contenedor, permitirá evitar pérdidas de agua u Oxígeno durante el viaje (al no deformarse al vaciar, no corremos el riesgo de un desplazamiento del agua hacia la parte comprendida entre el contenedor y su cubierta exterior [el vaso de fuera]).
· Caja de transporte de contenedores:
Cuando transportamos varios contendores, lo lógico es hacerlo empleando una caja que nos permita una mayor capacidad de carga, es por ello que describiré las medidas básicas para empaquetar contenedores de transporte en una caja.
a) Colocar aislantes térmicos en el fondo de la caja, antes de introducir los contenedores, así como las bolsas térmicas si se requieren.
b) Procurar que no queden contenedores sueltos en su interior, colocando suficientes contenedores y/o rellenos para tapar huecos y evitar vuelcos o movimientos de contenedores durante el viaje, dejándolos a presión.
c) Recubrir de material acolchado los contendores de cristal, para evitar roturas.
d) Recubrir de estructura dura los contenedores de plástico, para reforzarlos evitando deformaciones. (podemos utilizar recipientes rígidos o moldes de poliuretano)
e) Cerrar bien la caja y precintarla por ambos lados.
f) Marcar la parte superior de la caja con una flecha e indicar la posición correcta, no girar y el contenido de seres vivos.
6. Hombre precavido…salva los peces de una muerte segura.
Existen factores ajenos a nuestra intervención directa, tales como la duración el viaje, el medio de transporte para envíos, la estación del año de cada punto geográfico a recorrer el envío y el clima asociado a esa temporada, días festivos que afecten al reparto o entrega de los peces (1 o más días de duración del viaje), etc.
Estos factores, en ocasiones escapan de nuestra intervención y sólo podemos atajarlos como mejor podamos. Si hacemos un pedido en invierno, por ejemplo, a buen seguro que perderemos la mayor parte del envío, si no perdemos la totalidad del mismo.
Por este motivo, hay que planificar cada detalle del viaje, estudiando las consecuencias y las alternativas al mismo, en busca de optimizarlo al máximo.
7. Adaptando a los recién llegados.
Una vez que hemos trasladado a nuestros ejemplares, debemos facilitar su adaptación al nuevo hogar, tomando algunas medidas al respecto:
a) Procurarse contenedores suficientes para alojar a los peces transportados y espacio para dichos contenedores.
b) Tener dichos contenedores y/o acuarios preparados con agua declorada y con parámetros químicos aceptables.
c) Añadir soluciones antiestrés al agua de los contenedores y/o acuarios.
d) Apagar la luz.
e) Colocar los contenedores (si son bolsas, botes plásticos, vasos plásticos y botellas plásticas, o contenedores de cristal de altura y nivel de agua superiores al nivel de agua del contenedor donde los queremos adaptar.) en el interior del acuario en que los alojaremos.
f) Si empleamos una bolsa de transporte, la abrimos y doblamos varias veces el cierre de ésta (la parte de arriba), para permitir la renovación de Oxígeno y crear un reborde en la parte superior de la bolsa que nos permitirá dejarla a la deriva en el acuario, para iniciar la aclimatación. Si empleamos un contenedor de transporte que no sea una bolsa, siempre podemos pasar el agua y los peces del contenedor a una bolsa, para aclimatarlos..
g) Pasados 15 minutos desde la introducción del contenedor de transporte en el interior del acuario de aclimatación (por lo general, el acuario donde los alojaremos definitivamente) , añadiremos agua del acuario al contenedor de transporte (no añadir más de un vaso), para ir mezclando el agua de transporte con el agua del acuario final.
h) Pasados 15 minutos más, repetimos la acción anterior.
i) Pasados 15 minutos más, liberamos a los peces, sin verter el contenido sobre el agua del acuario (los peces pueden resultar dañados), sino que liberándolos bajo el agua del acuario tras sumergir el contenedor de transporte en él.
j) No alimentarlos ni encender la luz hasta pasadas unas horas de adaptación (hasta 12 horas en función del estrés soportado por los recién llegados).
* Como apunte final para la aclimatación, aunque pueda resultar evidente, hay que hacer hincapié en la importancia de tener el agua del acuario final o de aclimatación en buenas condiciones químicas (valores de NH3, NH4, NO2, NO3 y PO4) y sus parámetros en el rango adecuado (PH, GH, KH, Temperatura, O2); siempre viene bien añadir soluciones antiestrés, complejos vitamínicos y similares, para facilitar la adaptación de los ejemplares.